Posteado por: antuche | diciembre 3, 2008

Articulo(6) Juventud y montaña

Carlos Jarque Bañuelos, Presidente de la delegación española de Mountain Wilderness, escribe sobre la implicación que tiene y debería tener la juventud en el camino del alpinismo, cada vez más comercial y más ajeno a las raíces que fundaron su filosofía.

 

 

carlos_jarque_pDesde que H. Jerome nos hizo llegar su propuesta de invitarnos a los distintos componentes de Mountain Wilderness, a escribir sobre la implicación de la juventud actual con el deporte de la montaña, no he dejado de darle vueltas a la iniciativa, hasta que tomé la decisión de escribir un pequeño artículo que intentara explicar las causa de la motivación actual que impulsa a los jóvenes, a la práctica en cualquiera de sus formas, de un deporte ó actividad exigente, que siempre implica una cierta dosis de riesgo y aventura .

Tengo suficientes años y tiempo de práctica del montañismo, como para poseer un perspectiva de la evolución de nuestro deporte, tanto nacional como internacional; también mi condición de profesor me ayuda a estar en contacto con las nuevas generaciones, y saber cuales son sus inclinaciones, información, y carencias .

El Montañismo en cualquiera de sus múltiples facetas, ha evolucionado enormemente desde los años 60 y 70. Estas décadas fueron clave del siglo XX, sobre todo en el aspecto social, pero también en el económico. Los movimientos juveniles tanto americanos como europeos de esos años, tomaron carácter universal en el mundo occidental, y sus implicaciones se extendieron globalmente; su influencia permanece aún en el tiempo actual. El montañismo entró de lleno en esa revolución; era una actividad no profesional, libre, soñadora y vista con un cierto recelo social. Aquellos que por cualquier razón llegábamos a practicar este deporte, éramos vistos por la sociedad como individuos raros. Los accidentes mortales eran muy evidentes, la tragedia siempre formaba parte del juego, aunque paradójicamente los porcentajes de accidentes siempre estuvieron por debajo de los deportes mas conocidos.

La finalización de las conquistas más llamativas como por ejemplo los ochomiles himaláyicos, la apertura de itinerarios por las vertientes más duras de todas las montañas y las escasas montañas vírgenes ó zonas inexploradas, contribuyen a que las últimas aportaciones significativas al montañismo sean de carácter puntual, como la ascensión al monte Everest sin oxígeno, o la aparición de la escalada limpia y libre como objetivo principal en si misma. Estos hechos nos conducen en aquellos años a la situación donde se construye una auténtica filosofía, donde nuestro deporte ideológicamente toca techo; la búsqueda de lo natural como fin, véase la ascensión al Everest sin O2 “By fair means” por R.Messner, o la escalada del Half Dome por el “Hardway” en escalada limpia por G. Rowell y compañeros en Yosemite, son ejemplos de la consecución de un objetivo, llevar la filosofía de aquellos años a su punto práctico culminante .

El movimiento Ecologista parte de estos años y los montañeros de esa época están íntimamente implicados en su génesis, este movimiento es hijo directo de las revoluciones juveniles antes citadas. Las tendencias ambientalistas se imponían, la filosofía, el fin, y los medios estaban claros, aceptados y conseguidos, pero… las nuevas generaciones posteriores a estos se encontraron con dos factores desestabilizadores que además de inevitables eran de difícil asimilación:

1º Los hechos o gestas más importantes siguiendo esta nueva filosofía , ya estaban conseguidos .

2º La actividad en la naturaleza estaba empezando a masificarse al extenderse el concepto de “La sociedad del bienestar”, que da más tiempo de ocio a los ciudadanos y que viene acompañado de unas décadas de clara expansión económica a costa del medio ambiente, y la creación abundante de infraestructuras que permiten al gran público un acceso a las montañas en algunos casos hasta fácil, cómodo, al rebajar considerablemente la incertidumbre, el tiempo de empleo y a su vez aumentando la seguridad, estableciendo como consecuencia directa el negocio .

 

Los tiempos actuales nos han traído el comercio. ¿Era inevitable? Parece claro que cada generación debe hacer algo distinto de su antecesor, en cualquier orden de la vida, independientemente de si va mas allá en la línea de lo anterior, o en otra, de si la nueva dirección a seguir es equivocada o no, la necesidad biológica es hacer algo nuevo.

No debemos olvidar que desde la revolución industrial en el siglo XIX, el mundo se rige por una especie de sistema operativo, utilizando un símil informático, único, y al parecer sin alternativa, que se llama Capitalismo, donde su máximo principio es el asegurarse que cualquier acción ó idea humana es susceptible de ser negociable, esto es, vendida y comprada, para obtener de ello plusvalía; independientemente de cualquier consideración ética, simplemente solo hace falta que haya suficientes compradores de la mercancía; el montañismo no se escapa a esta susceptibilidad, se libró durante bastante tiempo, pero al hacer accesible su terreno de juego la masificación entró en él, y la cantidad es el mejor aliado del mercado. Este lo devora todo, incluso filosofías, éticas, modas y tendencias, contraculturas o cualquier otra corriente por estricta y escondida que esté.

La juventud occidental actual se encuentra en un callejón sin salida, de ahí su pasividad como seña de identidad. El mercado, unido con la inevitable tendencia a lo nuevo de la juventud, como hemos visto, nos conduce a que, en el terreno que nos ocupa, el montañismo, su aportación sea llevar la competición a la naturaleza . Competición estricta, ¿reglada? y con recompensa material; la accesibilidad lo permite, la globalización también y recordemos que no queda nada nuevo significativo por descubrir ni ascender .

¿Dónde quedó la ideología del “Clean Climbing” ? ¿Dónde quedó el montañismo “By fair means” ? ¿Dónde se fue el principio de mantener la naturaleza intacta tras la actividad? Sencillamente, todo desapareció.

Mountain Wilderness es el único grupo que conserva estos valores. ¿Cómo explicar a un joven el valor de realizar una actividad en la montaña que se base únicamente en un sentido lúdico y de respeto al entorno?

No debemos ser inocentes, las pautas, las tendencias, los “héroes”, lo que los jóvenes ven y quieren ser, lo que les atrae porque es lo que ven y vende, son rostros en las portadas de las revistas de aventura, campeones de raids de montaña, carreras, descensos y torneos al aire libre, escaladas prefabricadas, coleccionistas de ochomiles o de los siete continentes, que son subvencionados por firmas comerciales y tentados por la farándula de moda y prensa amarilla, incluso en algunos casos hasta se codean con famosillos y buscavidas en programas de “reality show” . Nada hay hoy día más tentador para un joven que ser “famoso”. ¿El medio para conseguirlo? Da igual, cualquiera .

 

No todo está perdido, y curiosamente la esperanza nos viene de la mano de los clásicos, de esos hombres y mujeres que aman la naturaleza, la montaña por encima de todo, de todo, porque ellos mismos pertenecen a ella. Son los que nos enseñan el camino a seguir para nuestras enseñanzas a los jóvenes. Cito a dos ellos como ejemplo .

G. Rebufatt nos habla de sus amigos mayores:

“Henri me ha ensañado a tallar, Henri sobre todo, para muchos no eres nada, mas para mí eres el hermano mayor de la montaña, yo deseo que todos lo alpinistas tengan un hermano mayor también, un hermano a quien se mira con respeto y amor, ese que vigila como nos encordamos y aunque nos inicia en una vida dura, siempre tiene cuidados casi maternales con nosotros; es el que comparte con nosotros su soberanía presentándonos desde la cima las cumbres circundantes como un jardinero hace con sus flores… Aquel a quien se mira con envidia porque el refugio es su casa y la montaña su posesión . ¡No se compra la amistad de un ser tan rico¡”

y P. de Bellefon de la vocación montañera :

“Cada día hay mas montañas y ascensiones ya olvidadas por el público y por las crónicas alpinas, que solo apasionan aquellos de nosotros que serían capaces de inventar el Alpinismo si aún no existiese . Verdaderos diálogos entre la montaña y nuestra voluntad, estas escaladas dan a nuestras manos ociosas la tranquilizadora ilusión de los placeres creadores. Comprendemos que una vez pasada la moda de la montaña necesitaremos mucho valor, ¡ y cuan fructuoso orgullo¡ para sentirnos en el centro del mundo, en nuestra esplendida soledad errante” .

No hacen falta más comentarios, lo que se dice en estas líneas tan brillantes ilustran por si mismas lo que debemos inculcar a nuestros jóvenes . Desde aquí lanzo una “orden” a los clubs de montaña , a sus directivos, instructores, a los profesores en general para que incluyan en sus cursos, charlas y artículos una parte de contenido ético, filosófico, y conservacionista, los jóvenes deben comprender que siempre hay un por qué y un para qué.

Aunque practiquemos actividades de puro ocio, lúdicas y sencillas, no debemos olvidar el marco donde se realizan, hagas lo que hagas, cuando entras en la naturaleza, de la misma forma que debes estar preparado y adiestrado técnicamente para aumentar tu seguridad, también debes estar enseñado a respetar y admirar al probablemente único lugar que te permite aprender y conocer más de ti mismo … y también de los demás .

En la actualidad la dimensión del profesionalismo desborda a veces la propia sustentabilidad del medio, son ellos los que tienen la clave en su mano para dirigir, enseñar y convencer de que la montaña es el último reducto de libertad, de “wilderness” ese término anglosajón tan difícil de traducir pero fácil de comprender. Por eso deben hacer un esfuerzo intelectual y físico para trasmitirlo a las nuevas generaciones.

Cincuenta años nos ha llevado el volver a considerar como esencial los valores de nuestros abuelos montañeros, esos valores que son los que nos han permitido ver donde estaba el camino correcto y por lo tanto también el equivocado.

Ahora ya sabemos que nuestro Medio Ambiente es único, irremplazable e irreparable, si nosotros mismos no lo cuidamos, no lo hará nadie . Los jóvenes tenéis la responsabilidad de mantener viva la naturaleza, por eso debéis recordar siempre que las montañas deben mantenerse libres y salvajes .

Carlos Jarque Bañuelos – Presidente Mountain Wilderness (España

 

 

Fuente Revista Desnivel

Anuncios

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: