Posteado por: antuche | noviembre 14, 2008

Articulo(4)¿Nos roban las montañas?

Sebastián Álvaro, Ferrán Latorre, Fernando Garrido, Oscar Cadiach, Ramón Portilla y Alberto Zerain se reunieron con motivo de la X Semana de la Montaña de Leganés para debatir sobre el papel de las expediciones comerciales en el himalayismo actual.

No es un debate nuevo, ni mucho menos está cerca de terminar. La masificación de grandes montañas del Himalaya, como el Everest o el Gaserbrum II, causada principalmente por la irrupción, hace más de una década, de las expediciones comerciales fue el punto de partida de una mesa redonda enmarcada en la X Semana de la Montaña de Leganés y en la que participaron seis alpinistas que nos han transmitido sus emociones en los gigantes asiáticos desde hace treinta años: Fernando Garrido, Sebastián Álvaro, Ramón Portilla, Ferrán Latorre, Alberto Zerain y Oscar Cadiach.

Empezaron definiendo las expediciones comerciales como aquellas que se lucran “subiendo” personas hasta una cima, haciendo un uso desmedido de los medios, tanto tecnológicos como humanos, y las diferenciaron de las expediciones guiadas o profesionales en las que un alpinista preparado es acompañado de un guía por seguridad. Los cauces les fueron llevando a repasar la situaciones que provocan el “empobrecimiento” del sentimiento de la montaña, que obliga a los alpinistas a migrar a otras cumbres o rutas para seguir practicando un juego que “es distinto” a lo que se contempla hoy en algunos ochomiles.

A continuación encontraréis las reflexiones más destacadas de cada uno de los participantes.

Alberto Zerain
alberto_zerain1 Me doy cuenta, y este año ha acabado de confirmarlo, que muchos grupos de expediciones comerciales (aunque puede que todos seamos un poco comerciales), especulan demasiado. Los campos base son un continuo reunirse de gente para ver que estrategia va a seguir, quien va a llevar tal cosa… y hablamos no de diez personsas, sino de ochenta. Las veces que he visitado el K2, no me parecía que muchos de los allí presentes tuvieran el suficiente garbo como para entrarle a esa montaña. Faltaba el empuje necesario para ir a una montaña como el K2.

El problema es que se venden las montañas como si estuviesen al alcance de cualquiera. Hay gente que recibe ese mensaje. Pero hay que estar a la altura del reto que te marcas. En un ochomil siempre hay dificultades.

Vivimos un asedio a la montaña y eso provoca desencanto.

Ramón Portilla
ramon_portilla2 Elegí la montaña solo por una cosa, la libertad. Decirle a los demás lo que está bien o está mal no creo que sea justo. Que cada uno haga lo que quiera, pero respetando unos valores mínimos.

No estoy de acuerdo con que alguien con mucho dinero haga que le pongan la montaña a su nivel. He subido el Everest con oxígeno, y estoy muy orgulloso de haberlo hecho. No me gustan las prohibiciones, pero sí estoy en contra de que los adinerados rebajen la montaña. Se puede ser mejor o peor escalador, pero cuando el juego cambia y haces que te lleven a un ochomil sin el mínimo, sin los pasos que requiere ir hasta allí, es algo que me cuesta digerir.

A pesar de la época que nos ha tocado vivir, todavía podemos encontrar sensaciones románticas.

Fernando Garrido
fernando_garrido3 En las expediciones comerciales hay un de exceso de medios. Da pena lo que conlleva el exceso de sherpas, de oxígeno. El problema es como se puede regular todo eso. No soy partidario de las prohibiciones. Para los paises es muy dificil cambiarlo, es una fuente de ingresos tremenda, un negocio. La expediciones guiadas están reguladas por la UIAGM. Hay un protocolo que seguir. Está aceptado y me parece lícito que guías profesionales lleven a alpinistas a las grandes montañas, pero siempre dentro de unos límites, conservando unos valores.

Por ahora, casi todos los problemas, aunque se extienden, se centran en el Everest, el Cho Oyu y el GII. El montañero que no quiera ver eso, que busque otras rutas u otras montañas. Hay mucho monte.

Sebastián Álvaro
sebastian_alvaro4 Las expediciones comerciales van en contra de la esencia del alpinismo clásico. Es un deporte, y mucho más, con unas reglas éticas determinadas que en los últimos tiempos se están transgrediendo, convirtiendo el alpinismo en algo muy diferente a lo que nos enseñó Bonatti, Diemberger, Mummery o Mallory. Ellos nos legaron una serie de valores que tenemos la obligación de compartir y traspasar al resto de la gente.

En determinadas cosas pecamos de “democratitis”. El everest no tiene porque estar al alcance de todo el mundo. Hay gente a la que se le enseña a ponerse los crampones en la misma cascada del Khumbu. Se ve salir a gente del campo 2 del Everest con oxígeno. Más de la mitad de los que ascienden al Cho Oyu lo hacen con 02 suplementario, cuando sus primeros ascensionistas no lo utilizaron. Eso me parece una perversión del deporte que hacemos y de los valores que lo sustentan.

Detrás de las montañas hay un gran negocio. Se puso de moda que si pagabas 70.000 dólares te subían a una montaña, sin tener que poner tú nada. Hoy, te ponen hasta váteres en el campo base. ¿Eso tiene algo que ver con la esencia de lo que hacemos?

El Everest ya no significa lo mismo que hace cincuenta años, ni siquiera que hace una década. El deterioro en los últimos años ha sido progresivo y absolutamente rápido. Hoy en día hasta que no llega un sherpa con la cuerda fija a la cumbre, los clientes no empiezan a subir.

El tinglado consiste en si la humanidad se está dejando robar las montañas. El problema empezó en el año 94 o 95, y se ha extendido como una mancha de aceite. Con el argumento de “queda mucho monte” nos terminaremos quedando en casa.

El debate no está en los guías. Son muy pocas las personas que hacen negocio de esto. Las montañas están abiertas, todo el mundo debería conocer las montañas del Himalaya, caminando por sus senderos. La belleza que destilan sus paisajes es impresionante. Por eso no entiendo que se vaya a buscar una cosa que no es nunca lo que hemos buscado.


Ferrán Latorre
ferran_latorre5 La ética la dicta la historia. Hay expediciones comerciales que nos han invadido. No me molestan las expediciones profesionales con guía. Sí me molesta que haya expediciones que hagan un abuso desmesurado de los medios, con mucha cuerda fija y muchos sherpas. Hay una transgresion clarísima por hacer negocio. Meter cuerda fija desde el campo base hasta la cumbre del Everest es una pena. Es casi una verguenza para la historia del alpinismo. Una montaña bellísima como el Everest se ha desprestigiado.

Tener que buscar otras montañas es como si te hubiesen echado. Creo que se puede decir que nos las han robado a los alpinistas. Ahora se está haciendo otro deporte en el mismo sitio.

Oscar Cadiach
oscar_cadiach6 Llevamos treinta años haciendo y divulgando montaña. Eso despierta un interés y no podemos evitar que la gente vaya, es más debemos animarla, pero siempre que las cosas se hagan de una manera ética. Con una buena ética el fin está justificado.

Para subir una gran montaña hay que ir paso a paso. Como guia hay que ser honrado, hacer que las personas que te acompañen aprendan, sean capaces de superar las dificultades. Hasta que no estén totalmente capacitados no se les puede llevar a hacer una cumbre de envergadura.

Fuente: Revista Desnivel


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