Posteado por: antuche | noviembre 11, 2008

Rápel en hielo

Las actividades del mundo vertical tienen por lo general una característica en común: es frecuente tener que descender rapelando. Sin embargo, el delicado mundo del hielo requiere técnicas específicas a cada una de sus múltiples variantes, y un especial cuidado a la hora de confiar nuestro peso y nuestra seguridad a la capacidad de resistencia de estas estructuras, a menudo frágiles.

t03n0022_rapelhielo1_51203Las actividades que comprenden el mundo del montañismo son numerosas y variadas: escalada en zona escuela, escalada deportiva en pared, escalada clásica de pared, escalada en grandes paredes, escalada de cascadas de hielo, dry-tooling, escalada de corredores y canales de hielo y nieve, escalada alpina, escalada mixta, escalada de aristas, expediciones de altura, esquí de montaña, barrancos, etc. etc. Como se puede apreciar se trata de actividades con identidad propia, algunas de ellas comparten características y técnica, mientras que por otro lado otras difieren como de la noche al día. No obstante me atrevería a decir que todas ellas presentan un común denominador: el rápel ó descenso . Sí bien la técnica al momento de rapelar no varia demasiado de una actividad a otra (salvo en determinadas situaciones, por ejemplo descendiendo una cascada de agua emplearemos maniobras de cuerda un tanto especiales), la instalación del rápel si que es diferente dependiendo del terreno de juego. No es lo mismo montar un rápel sobre un tinglado preinstalado compuesto de dos cáncamos químicos que el confeccionado a partir de una seta de hielo al final de una cascada. Cualquiera de ellos necesitan de una atención y cuidado especial, sin embargo, algunas instalaciones de rápel precisan de unos conocimientos muy particulares.

t03n0022_rapelhielo2_51203¿Qué factores condicionan el montaje de las diferentes instalaciones de rápel ?.
Veamos algunos de ellos de manera resumida:

•TERRENO DE JUEGO. Será diferente el material utilizado y el diseño empleados a la hora de montar una instalación de rápel en roca granítica, roca arenisca, hielo o nieve. El tipo de roca y las condiciones del terreno influirán de gran manera al momento de elegir nuestra instalación de rápel. En roca dispondremos de un amplio abanico de posibilidades en cuanto a material y diseño de la instalación, todo ello dependiendo de la morfología de la roca. Buriles, chinchetas o rivets, parabolts, spits, químicos o incluso clavos pueden configurar el montaje en roca lisa carente de fisuras. Fisureros, friends o sistemas de expansión por levas, clavos, excéntricos, etc. pueden ser empleados si disponemos de fisuras. Así mísmo, serán de gran utilidad bloques, árboles, arbustos, puentes de roca y mogotes salientes de la roca con el fin de utilizar cintas o cordinos anudados por los cuales pasar la cuerda. En hielo emplearemos tornillos, puentes de hielo o setas de hielo para tal fin. En nieve, y siempre dependiendo de su estado, podremos utilizar estacas de nieve, setas de nieve, piolets o anclas de nieve (incluidas las improvisadas) o esquís a modo de anclaje.

t03n0022_rapelhielo3_51203•MATERIAL DISPONIBLE. No cabe duda que según el material disponible así confeccionaremos el tinglado de rápel. Si el material a abandonar no es suficiente deberemos de improvisar otros sistemas de anclaje o instalaciones de rápel. Es importante conocer el material que disponemos así como el número de posibles rapeles que nos quedan para acabar la vía. Los anclajes naturales suelen ofrecer unas instalaciones de rápel muy buenas y efectivas, y el despliegue de material es mínimo. En ocasiones podremos combinar anclajes naturales con anclajes fijos y con material abandonado, todo ello dependiendo de las necesidades del momento.

•CONOCIMIENTOS TÉCNICOS DE LOS MIEMBROS DE LA CORDADA. Este apartado es importante. Cuanta más experiencia y conocimientos técnicos aportados por los miembros de la cordada mayor opciones a la hora de montar las instalaciones de rápel. Tal experiencia también será positiva en el momento de tener que improvisar el diseño de la reunión. Por otro lado tales conocimientos nos ayudaran a la hora de economizar material, identificar posibles emplazamientos y ganar tiempo al tiempo con seguridad.

t03n0022_rapelhielo4_51203CONCEPTOS GENERALES.

Como bases generales durante el montaje de rápel podemos considerar las siguientes:

1.Siempre disponer de un montaje compuesto por al menos de dos puntos de seguro (con la excepción de grandes bloques, árboles o robustas columnas de hielo).

2.Tales seguros han de ser fiables y emplazados perfectamente. Ante la duda de si el seguro aguantará a no es preferible volverlo a colocar.

3.Los seguros han de estar triangulados utilizando para ello una cinta de reunión o un anillo de cuerda de un diámetro no inferior a 7 mm.
NOTA. Hoy en día los fabricantes ofrecen cordinos, cintas y cuerdas de reducido diámetro pero de gran resistencia. Es importante conocer la resistencia y el estado de tal material previo a su utilización.

4.En seguros naturales (árboles, puentes de roca, bloques, columnas de hielo, puentes de hielo, etc. ) o setas de hielo, es preciso observar y corregir, si es necesario, posibles puntos de roce que puedan afectar a la resistencia y seguridad de la cuerda o cintas auxiliares.

5.Hemos de instalar la reunión teniendo en cuenta la efectiva recuperación de la cuerda y el mínimo rozamiento de ella contra la piedra, hielo, nieve o vegetación. Así mismo evitaremos en lo posible que la cuerda pueda originar caída de piedras o hielo. Si es necesario, extenderemos el descuelgue la distancia precisa para apaliar tal problema.

6.Emplearemos el tiempo necesario para instalar el descuelgue seguro y efectivo, no obstante hemos de acostumbrarnos a no perder demasiado tiempo en ello, sobre todo si todavía nos quedan muchos metros hasta llegar al suelo.

Una vez introducidos en el mundo del rápel, el siguiente paso será analizar las diferentes opciones que disponemos al momento de instalar el tinglado correspondiente. Como hemos visto anteriormente, tal proceso dependerá de varios factores. Si bien la diferencia existente entre los tinglados de rápel instalados en varios tipos de roca suele realizarse mediante la utilización de técnicas similares, en hielo y nieve esas técnicas de confección si que son diferentes. Las condiciones del hielo y de la nieve varían enormemente incluso dentro de una misma zona, motivo éste que nos obligará a prestar una mayor atención al momento de acertar con el sistema de reunión mas adecuado. En el apartado siguiente analizaremos los sistemas de montaje de rápel en uno de estos ambientes tan peculiar: el hielo.

t03n0022_rapelhielo5_51203Instalación del rápel en roca. Siempre será la mejor opción. Hemos de recordar que por norma general los seguros colocados en la roca suelen ser mucho más resistentes que los instalados en el hielo. No siempre será posible, pero si se presenta la ocasión no escatimemos el hacerlo. Para ello podremos abandonar cualquier pieza de seguro. Está claro que será mucho más doloroso para el bolsillo abandonar un par de friends que una cinta alrededor de un bloque. Siempre dependerá de la situación. Clavos, parabolts, fisureros, cintas o cordinos en puentes de roca o en bloques son algunos de los elementos que habitualmente podremos abandonar durante la instalación del tinglado de rápel. Todo ello siempre y cuando tengamos que montar la reunión. Si se da la casualidad de que las reuniones de rápel ya están montadas, simplemente comprobaremos el estado de los seguros. Posiblemente, y si estamos de suerte, solamente deberemos de abandonar alguna cinta o cordino de reunión para reforzar el tinglado. Como norma general hemos de utilizar un mínimo de dos puntos de seguro, triangulados entre si para conseguir una mayor estabilidad y resistencia. Si utilizamos puentes de roca o bloques siempre deberemos de comprobar que su estado de resistencia es el apropiado para tal fin.

t03n0022_rapelhielo6_51203Instalación de rápel en árboles. En numerosas ocasiones las cascadas de hielo y las canales se hayan rodeadas de árboles. En este caso podremos hacer uso de ellos y utilizarlos, siempre que sea posible, para montar nuestros rapeles. Hemos de tener en cuenta que las líneas de rápel sean directas y seguras y al mismo tiempo que no existan problemas de rozamientos a la hora de recoger la cuerda. Así mismo es importante que abandonemos una cinta o cordino alrededor del árbol, con el fin de prever una buena y limpia recogida de la cuerda. No hace falta decir que antes de utilizar un árbol será necesario comprobar su estado de resistencia.

Instalación de rápel en el hielo. Este será el objetivo final de este artículo. Por lo general la base de cualquier tipo de instalación estará dominada por el común denominador del hielo y en el cual su condición y calidad nos ayudará a elegir el diferente sistema de seguro.

NOTA. Hemos de recordar que en hielo la resistencia del tinglado está enormemente influenciada por la calidad del hielo. De nada nos vale instalar un tornillo homologado para aguantar una carga de 2000 kilos si éste lo enroscamos en un hielo podrido que no aguataria el peso de nuestro cuerpo. De igual forma una cinta plana de reunión puede estár perfectamente homologada para soportar una carga de 3000 kilos, pero si ésta la instalamos alrededor de una seta , columna o puente de hielo de mala calidad o de pobre confección posiblemente el rápel se nos venga abajo a la mínima carga. Es necesario saber evaluar el estado del hielo asi como conocer el material a emplear.

Por otro lado es muy importante que cuando descendamos nunca lo hagamos de manera brusca, para no sobrecargar y debilitar la instalación de rápel. Esta precaución la hemos de tener en cuenta siempre que realicemos un descenso en rápel, tanto en hielo como en roca. El conjunto formado por la instalación de rápel, la cuerda, el mecanismo de descenso empleado y el escalador están profundamente ligadas entre sí y de todos ellos depende la seguridad del descenso así como la resistencia de los seguros ante una posible extracción. De ahí la necesidad de insistir en que el descenso ha de ser controlado, suave, homogéneo y seguro.

Los tinglados de rápel en hielo más habituales suelen ser los siguientes:

•Setas de hielo.
•Columnas de hielo.
•Puentes de hielo o Abalakov.
•Tornillos de hielo.
•Tornillo recuperable.

A continuación estudiaremos tales sistemas de rápel:

t03n0022_rapelhielo7_512031. SETAS DE HIELO.

Las setas de hielo suelen ofrecer un seguro bueno y sólido a la hora de rapelar. El único inconveniente es el del tiempo consumido para su confección, el cual suele ser elevado. Sin embargo, con una buena practica podremos realizarlas rápido y bien. Los pasos a seguir son los siguientes: elegiremos una zona preferentemente un tanto inclinada, cerca del borde para evitar problemas a la hora de recoger la cuerda, no obstante y si las condiciones no son favorables, la seta la podremos confeccionar en cualquier tipo de terreno. Una vez elegido el emplazamiento y ayudados por el piolet, marcaremos el lugar en el cual construiremos la seta. Realizaremos un surco de configuración ovalada de unos 40 cm. de largo por unos 40 cm. de ancho (mas o menos) y unos 15 cm. de profundidad. La parte superior de la seta coincidirá con la parte ancha del óvalo. Esta ha de ser resistente pues es donde la cuerda ejercerá una mayor presión. La parte inferior no ha de ser necesariamente de la misma profundidad, simplemente suficientemente estable como para mantener la cinta o cuerda en una posición segura. La parte superior la intentaremos escarbar de abajo hacia arriba para evitar romper el labio de la seta, y de tal manera permitir que la cinta colocada en ella permanezca firme y estable. Una vez finalizada colocaremos la cinta de reunión dentro del surco realizado alrededor de la seta, pudiendo rapelar de ella sin problemas. En ocasiones podremos colocar la cuerda directamente dentro del mismo surco pero deberemos de comprobar que ésta se puede recuperar sin problemas antes de comenzar a descender. Si el hielo es de buena calidad la seta la construiremos siguiendo las dimensiones standars vistas anteriormente. Si por el contrario el hielo es de mala calidad deberemos de utilizar dimensiones mayores con el fin de ganar soporte y resistencia. Hemos de tener en cuenta que en hielos duros será más difícil picar el hielo, con la consiguiente perdida de energía y tiempo.

t03n0022_rapelhielo8_512032. COLUMNAS DE HIELO. Las columnas de hielo pueden ser una rápida opción al momento de elegir el rápel. No cabe duda recordar la importancia de comprobar la resistencia y estabilidad de la columna antes de colgarnos de ella. Como norma general siempre colocaremos una cinta o cordino justamente en la base de la columna y nunca en la mitad de ella. También puede ser posible pasar la cuerda directamente alrededor de la columna, si bien la opción de la cinta funciona un poco mejor.

3. PUENTES DE HIELO. Estos ingeniosos sistemas de rapel suelen ser una buena opción a la hora de rapelar. Si las condiciones del hielo son óptimas, los puentes de hielo ó Abalakov son muy recomendables para rapelar. Su resistencia suele ser enorme, y el tiempo empleado para su confección suele ser aceptable. El material necesario para su realización es el siguiente: un par de tornillos largos de hielo, un cordino de diámetro no inferior a 7 u 8 mm. y un alambre o gancho quitafisureros. El proceso a seguir será el siguiente: primero realizaremos un agujero en el hielo ayudados de uno de los tornillos manteniendo un ángulo de unos 60 grados con respecto a la superficie. A continuación introduciremos el otro tornillo siguiendo el mismo proceso que el anterior y hasta que nos encontremos con él. El ángulo ideal que deben formar ambos tornillos es de 90 grados. Normalmente este proceso lo podremos realizar mediante el empleo de un solo tornillo. Una vez retirados los tornillos y comprobando que los dos agujeros se hayan conectados, introduciremos el cordino (éste ha de ser de un diámetro de 7u 8 mm., puesto que diámetros mayores pueden dificultar su introducción a través de los agujeros), ayudados para ello del alambre o el gancho quitafisureros. A partir de ahora solo nos quedará anudar el cordino y pasar la cuerda por él. En otras ocasiones aprovecharemos resaltes de hielo. En éstos casos simplemente perforaremos un par de agujeros con el fin de crear un puente los suficiente estable y resistente como para permitirnos rapelar.

t03n0021_rapelhielo9_512034. TORNILLOS DE HIELO. Si la situación lo requiere, en ocasiones puede ser necesario que tengamos que montar el descuelgue de dos tornillos de hielo. Quizás el hielo no sea de muy buena calidad, quizás la carga a la que someteremos el descuelgue va a ser grande, quizás no sea posible la confección de un puente de hielo o bien estamos en un apuro y necesitamos montar el tinglado rápido, quien sabe, pero un par de tornillos pueden ofrecer una buena reunión de rápel. Eso si, un poquitin caro para nuestro bolsillo, pero si nuestra vida depende de ello pienso que no hay lugar para el regateo. La confección de tal tinglado la realizaremos de la misma manera que si estuviésemos montando una reunión de aseguramiento. Un par de tornillos separados entre si por una distancia mínima de unos 80 centímetros y colocados preferentemente en ángulo evitando en lo posible la línea horizontal.

Ambos tornillos los uniremos mediante la utilización de una cinta o cordino de reunión de un diámetro fiable, normalmente no inferior a los 8 o 9 milímetros (todo ello dependiendo del fabricante) en cuerdas y 3 cm. en cintas planas. Esta cinta o cordino la podemos pasar directamente por los ojales de los tornillos, sin la necesidad de abandonar mosquetones. Todo ello dependerá de la calidad del tornillo. A continuación simplemente hemos de triangular el sistema con el fin de ejercer una buena presión sobre los seguros instalados. Una vez triangulado, podremos confeccionar un nudo en el cordino o cinta de reunión a través del cual pasaremos la cuerda.

t03n0021_rapelhielo10_512035. TORNILLO RECUPERABLE. Rapelar de un solo punto de seguro es algo que se contradice con los principios reflejados anteriormente en este artículo. Utilizar dos puntos de seguro (bien sean clavos, tornillos, parabolts, empotradores, etc), ha de ser siempre la norma a seguir durante el montaje de instalaciones de rápel. No obstante, y en determinadas ocasiones, hemos de romper esa regla y conformarnos con la utilización de un solo tornillo de hielo. Se puede dar la situación de que solo dispongamos de un tornillo de hielo, o bien de que tengamos que realizar varios rapeles y no dispongamos del material suficiente para abandonar. ¿Qué hacer ante tales situaciones?, pués bien, existe la posibilidad de rapelar de un solo tornillo de hielo y recuperarlo una vez alcanzada la reunión para poder “reusarlo”. ¿Cómo hacerlo? A continuación veremos los pasos detallados: Primeramente enroscaremos un tornillo largo en el hielo, lo quitamos, le extraemos el hielo de su interior y lo volvemos a enroscar con facilidad. El tornillo lo instalamos ligeramente angulado a la superficie y sin enroscarlo hasta el final.

t03n0021_rapelhielo11_51203Este ha de sobresalir unos centímetros de la superficie. A continuación pasamos la cuerda de rapelar por encima del tornillo (otra opción es pasarla a través de una cinta o cordino que previamente habremos estrangulado en el tornillo). El siguiente paso consiste en enrollar una cinta plana en el tornillo siguiendo el sentido opuesto al empleado durante su instalación. Esta cinta ha de estar perfectamente montada y anudada por un extremo al ojal del tornillo y por el otro a un nudo realizado en la cuerda. Una vez finalizado el rápel simplemente deberemos de tirar del lado de la cuerda en la cual se haya atada la cinta plana. A medida que tiremos de la cuerda la cinta se irá desenrollando obligando al tornillo también a desenroscarse. Al final de tal proceso el tornillo bajará con el resto de la cuerda. Hemos de tener en cuenta que la cinta empleada sea lo suficientemente larga como para permitir la completa extracción del tornillo.

ADVERTENCIA: Si bien es cierto que tal sistema de rápel en un momento determinado nos puede sacar de un apuro, también es cierto que ante un mínimo fallo éste nos puede llevar a la desgracia. Conocer el estado y resistencia del hielo así como la técnica a la hora de confeccionar este sistema juegan aquí un papel importantísimo. Será preciso que lo practiquemos habitualmente, con el fin de familiarizarnos con su diseño y funcionamiento. Por otro lado deberemos de prestar atención durante el descenso. Nunca lo realizaremos dando saltos o de manera brusca, recordemos que estamos bajando de un solo tornillo. En manos del escalador quedará limitado el buen uso de este curioso sistema de rápel, reservado para situaciones de emergencia.

t03n0021_rapelhielo12_51203CONCLUSIONES:

Las opciones están servidas. Ahora solo nos queda practicar lo suficiente como para que podamos rapelar con seguridad. ¿Qué opción elegir?, pues bien ello dependerá de la situación del momento y de los condicionantes que hemos visto al principio de éste artículo (material, terreno, experiencia, etc.) A pesar de ello una cosa está clara: evaluar la calidad del hielo es algo que no se aprende de la noche al día. Requiere tiempo y mucha practica. Será necesario que escalemos en todo tipo de hielo y condiciones para hacernos una idea de la situación. El hielo puede cambiar mucho dependiendo de las temperaturas, incluso dentro de una misma jornada. La lluvia, la niebla, el sol o el viento influyen en su calidad, engañandos a la hora de elegir el tinglado adecuado de descenso.Una vez confeccionado nuestro tinglado de rápel y antes de colgarnos de él, será preciso que lo repasemos y comprobemos que su resistencia es adecuada, así como los nudos y demás elementos que componen la cadena de seguridad. Si bien en muchas ocasiones la resistencia de los anclajes en hielo puede ser enorme, hemos siempre de permanecer alerta t03n0021_rapelhielo13_51203ante un posible fallo en el sistema o un cambio en las condiciones del hielo. En caso de cualquier duda no vacilemos en cambiar a un sistema de rápel mas seguro o reforzar el actual. Por otro lado quisiera resaltar que no existe lugar para regateos o sentirse en “ridículo” a la hora de abandonar material. Si la situación lo requiere, pensemos con la cabeza y no con el bolsillo.
Precaución es la palabra a utilizar.

Suerte y buenas escaladas.

Texto y fotos: José Carlos Iglesias. Guía de montaña UIAGM y profesor de la EEAM. Colorado, EEUU.

Fuente: Revista Barrabes


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